miércoles, 2 de octubre de 2013

Todo se comprende.

 
“Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco..”
Jaime Gil de Biedma.
 
 
El silencio, la cama desordenada,
la mañana abriéndose de cuajo en unos ojos que conocen el dolor.
Besarse en el vacío de las  horas más tardías,
buscarse en los supuestos y ser más animales que cualquiera.
Ellas paren hijos, ellos miran a otras hembras.
A veces se dedican al amor, a saldar sus cuentas,
a ceñir espacios infinitos en la forma de sus cuerpos.
Y en medio de todo esto estamos nosotros,
donde una soledad extraña recoge los fragmentos
de ti y de mí, de lo que pudimos ser alguna vez.
Si estamos tristes y nos alejamos,
si buscamos fechas en el cuerpo que nos abre,
si pasan los años y tú vas cerrando la puerta, no temas.
Todo se comprende.
Todo se deja morir de tanta, tanta vida.
Y siendo el mismo interrogante ambos, quietos en el margen,
nos dejamos partir el corazón por cualquiera,
creemos merecer esta suerte torcida
de que nos quieran poco y a destiempo.
Amor, nunca estamos para nadie y yo me veo en ti cerrando puertas,
respirando en las palabras, sucia belleza de ese olvido
que nunca llega sin embargo.  
 
 
 
 

jueves, 26 de septiembre de 2013

El camino del humo



Las estrellas, las últimas luces,
las estelas de los coches sobre un pavimento sucio y oscuro.


El silencio que impregna el camino, las manos que apartan el viento.

 
La presencia dentro de mí cuerpo, la respuesta que estaba buscando:
latente y húmeda.


Tu manera de trazar bonitos márgenes donde yo permanecí
a la espera de nada, mordiendo el vacío.


Pero estoy lista para irme, cariño.


He llorado lo mismo todo el tiempo y he caído en las mismas aguas
donde caen mis iguales, partículas de dolor,
la cáscara del frío, mi desesperanza asfixiándose.


Las calles me alejan cada vez más de lo irreal de tus ojos
y  voy acercándome a mi centro, oscuro todavía.

 
Estoy lista para quererte, cariño,
desde mi espacio y mi memoria donde ya no necesito
ni tus respuestas ni la noche que tembló para nosotros.


Este es el camino del humo.

 
Quizá el lado salvaje y oculto que busqué naciendo
y que sólo se encuentra muriéndose un poco día a día, beso a beso.

 

La mañana surge entre tejados y cables de luz,
el mundo brilla para nosotros con su canción más triste.


Se agotó el veneno, mi vida.
A mi me nombra la mañana azul y me entrelazo a ese futuro
donde ya no estás para necesitarte.  
 
 
 

 

miércoles, 7 de agosto de 2013

1.


Con nueve años yo iba con mis ojeras malvas y mi nariz rota allí donde se oculta lo flagrante. No eran las faldas de la madre, despuntadas y etéreas, ni tampoco las sienes plateadas de la abuela donde se libraban millones de recuerdos armados. No era el sexto piso en una concurrida avenida donde el sol y el viento parecían más salvajes, más crueles. Ni tan siquiera eran los gatos que veía en los tejados de enfrente, tranquilos y enfermos en su mayoría.

Yo rebuscaba en la tragedia, sí. Pedazos de algo que se pareciera a la alegría, pero tan sólo encontraba una soledad devastadora que nos iba apartando de los senos y de las victorias.

Amar delicadamente sólo por salvarse. Eso hice, y empeñarme. Por eso hoy todavía no termino de venderme y llevo mis ojeras malvas al peligro de los cuerpos. Los que me dan la ruina y me levantan luego, que de eso ya he aprendido. Tan sólo me pregunto porque se arrastran los destinos, como animales muertos, por los suelos de la infancia.

Y por qué contra eso, tampoco hacemos nada.


domingo, 28 de julio de 2013

Todavía

Eras tú.

Y se nos daba tan bien crear distancias

como habitar trincheras.

Éramos nosotros y era el desafío de mirarnos

siempre desde los rincones más oscuros.

Pero a veces nos salvábamos a besos,

nos ganábamos a orgasmos altos, eléctricos.

Yo era el laberinto

y nunca te pedí perdón.

Llevo conmigo ese nosotros borroso y aguado

pero vivo.

Eras tú, el latido.

Y el día que te fuiste recuperamos los sentidos,

todo volvió a ser normal, todo respiraba.

Menos esa parte de mí,

profunda y callada,

que todavía te nombra. 







martes, 16 de julio de 2013

Ventanas abiertas.

Soltarse. Ese era el paradigma, el origen de todo.  Comprender que a veces, evitar un camino, nos alejará de algo incierto y oscuro.  Hoy aludes al dolor, y él te apunta con su arco brocado. Pasamos la vida huyendo de esas flechas, más esquivarlas es postergar lo inevitable. 

Tiene que dolerte y tienes que aprender. Y discernir tu espacio, bellísimo y único.  Nunca unos ojos ajenos te devolverán tal intimidad, nunca besará tus manos una verdad semejante. 



Traga esa piedra. Y luego otras. Siéntelas y vive sin olvidar los rechazos, la indiferencia, el vacío al que te confinaron sin ser culpable nadie. Todo ocurre por algo y el motivo eres tú,  es tu escalera, es tu raro laberinto. El paso ahora es lento, agónico.  Más sabes que todo es cíclico y volverá a empezar donde lo dejaste. 


Ventanas, si todo son ventanas abiertas tienes que creérlo.  Si dentro de ti un paraiso emerge aún desconociéndolo, sabrás del significado. Porque en lo que hoy lloras, mañana habrá una siembra y después la incertidumbre que brilla como un faro en la oscura noche del tiempo. 


Y porque nunca lo sabrá aquel partícipe que no te oye, que no tiembla contigo, que no es nada. 

Y por eso nada está escrito. 


Aquello que creíste firme hoy se desvanece y todo es soltarlo. Dejarlo ir,  página a página.  Con su lodo y sus sombras, incluso con la vida que pudo darte; aquel respiro necesario.  Dejar que sea. Dejar que muera. Dejar que sólo sea un verso transitorio, la siguiente puerta que se abre  a lo que en realidad has sido siempre.  















http://letras.com/mumford-sons/1854463/

domingo, 14 de julio de 2013

Las mujeres cantan al romperse.


Pétalos negros en sus labios que manchan el aire

de una sucia soledad.


De noche en las alcobas se teje el abismo:


fibra a fibra seremos materia deshechable.


Y nos quedamos con nuestro amor, casi ridículas.


Y por  no decirlo cantamos desde la sangre


sin que el hombre nos descubra 


vacías y solas en la madrugada.


Las mujeres saben que en lo oscuro


pueden permitirse la flaqueza, 


pueden soltar trenes y paisajes,


las horas en las que estuvieron vivas. 


Para morir después se conceden el instante


y el recuerdo y la fatiga del pasado 


y los cuadernos donde brillaba la suerte. 


Las mujeres mueren en los océanos,


en las calles solitarias, en el rincón del beso,


allí donde fueron felices.




miércoles, 3 de julio de 2013

Vacío


A veces todo es un gran vacío disfrazado de certezas.

Esa nada oculta entre los ojos de la gente y sus palabras,
entre azoteas donde el verano clava su bandera,
está escondida entre las horas que pasamos pretendiendo.

Pero todo ese vacío avanza, impregna las paredes,
se filtra por la piel hasta la sangre,
extiende su dominio en tus adentros.

Y disimulas comprando otra película, pagando por vivir
apenas un segundo que te libre de ese abismo.

Te pones tu vestido, ríes simpre por si acaso,
brindas por la vida que se asienta hinchada de promesas.

Qué poco brillan las ciudades sin embargo
cuando el hueco gigantesto e indecible
llega destrozando las consignas, las barreras, los disfrazes.

Qué pequeño es el espacio que se asigna a las verdades
y cuánta eternidad es la precisa para entender algo como esto:

Vinimos hasta aquí  para estar solos,
pero nadie nos dijo cómo hacerlo.
















http://www.youtube.com/watch?v=yX4iIPlwS5c