miércoles, 27 de noviembre de 2013

Noviembre

 Las causas, la incógnita, la suave luz de la tarde,
mis palabras inclinándose hacia el suelo, mis pasos largos,
esa soledad que me acompaña día y noche y que es adecuada,
que me lleva por paisajes singulares donde hay una presencia.
Esa presencia, la templanza, la pieza única, mi corazón,
todas las razones que ya no importan, las mujeres como altares,
los hombres siempre al borde de mis ojos, alfileres en la piel donde besaron.
La verdad humillándose bajo un cuerpo que no es mío,
Noviembre y su núcleo de sueños, sus nieves, las manos del alfarero.
Los relojes, la noche apropiada, la pareja que baila en el frío,
todos los secretos sin capa de hielo, dichos.
El abrazo que ya no es oscuro, la ley que se rompe entre mis dedos,
las pausas, los comienzos,  los teléfonos, las ciudades,
vértebras que hacen de nosotros algo más que tiempo y barro;
Noviembre, mi principio, tu nombre, el olvido.  

lunes, 18 de noviembre de 2013

Mis lágrimas en tu chaqueta.

A Antonio.


La noche se ha vuelto roja y fría y me duele en los labios
como una herida reciente y húmeda.

Me tomas de la mano, miramos juntos el nudo
que forman nuestros miedos y nuestras esperas.

Dentro del coche, con la madrugada desangrándose en el exterior,
veo en ti lo que he perdido y me derramo en las palabras,
en los gestos, en la suave luz que hay en tus ojos.

Janey don't you lose heart,  canta Bruce
y tú me abrazas en silencio y el silencio es todo cuanto tengo;
pero a veces, como ahora, la ternura me hace alguien
y contigo todo es fácil, todo relumbra de otro modo.

Veo mis lágrimas en tu chaqueta,
pequeñas sendas de una verdad que al fin respira.

Más allá de las barras de los bares, de las fiestas,
de las caricias furtivas, de la vuelta a casa, del último cigarro,
más allá incluso de mi delirio y mi desgaste,
estabas tú y no te has ido, te has quedado conmigo como nadie.

Mis lágrimas en tu chaqueta,
y una rabia suave, los hombres de repente destruidos en tu pecho.

Y la noche se hace dulce aunque me duela
porque en tus manos tibias pulverizo la injusticia, las razones
y me vuelvo un ser que nunca he sido, una verdad abierta,
una falta de miedo tan hermosa como frágil.

Tú que me proteges de esa tormenta de imposibles
que me asalta cuando bajo a los infiernos de mi vida,
tú contra mis monstruos, mi gran héroe,
dándome la mano incluso antes de que caiga.

Todo cuanto fuimos brilla ahora intensamente
y por tantas cosas que me asedian no te suelto; no te alejes.  

Mis lágrimas en tu chaqueta, y ese incendio donde juntos
somos la canción desesperada de la noche;
la cálida caricia del amigo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

http://www.youtube.com/watch?v=r3RldNm9l1Y

viernes, 1 de noviembre de 2013

El chico gato.



Hablas del desayuno. Apenas te miro. Bebo. 

Tienes los ojos azules, ¿quizá verdes? Son felinos. 

La cara de un gato incauto me mira entre las luces rojas.

Eres tú. Me das de beber. 

Extraes milésimas de tiempo, dispones los labios, no preguntas. 

Todo está girando en su dolor, me centrifugo contigo

que no sé quién eres.   

Encuentro el mar entre caricias, pequeñas islas de nombre antiguo. 

Gemimos un pasado reciente. Caigo en la misma esquina,

en la espesura verde de tus ojos de fuego. 

La madrugada acecha en tu urgencia, hay un alijo de besos fieros,

no sabemos muy bien qué hacer con tantas prendas.

Dentro de este abrazo enterramos las palabras

que no van a servirnos de nada; 

pero eso ya lo sabíamos.
 
Te clavas en mí y no se me cae el cielo encima:

lo sostengo con las puntas de mis dedos.

Hay un hombre que me mira desde ti,

alguien que desarma  todo el miedo, uno que no tiene la culpa. 

La ciudad se ha vuelto bosque de tu mano pálida. 

Yo no sé. No sé. Hemos bebido. 

No me acuerdo de quién eres. No te vuelvo a ver.

Echas la cabeza para atrás y veo las estrellas en tus ojos.

Estrella verdes en tus ojos.

La alquimia extraña del olvido. 

Contigo adentro he cerrado otro capítulo. No sé como. No sé. 

 
Desde entonces siento que estoy hecha de pájaros. 












http://www.youtube.com/watch?v=Ai95Nxu-_nU

lunes, 21 de octubre de 2013

Era eso.


“Baila conmigo en esta noche,
salta,
grita,
y abraza,
sé latido
de vida y amor lento, muy lento,
vívelo
casi todo
en esta noche”.
Manu Cáncer.


Se disuelve el miedo en los labios nuevos del mañana.
Partículas de tiempo, polvo ancestral, la belleza del éxodo.

Viajamos por los cuerpos, por las mentes, sendas de luz y de tiniebla.

Nos alejamos,
nos dejamos morir,
 volvemos a las puertas del sueño.

Estamos llenos de amor cuando de pronto comprendemos,
cuando recuperamos esa fracción perdida que hay en nosotros;
la que nos hace libres contra los muros que alguna vez creamos.

            Todo está en mí y desde mí se vuelven pequeños, insignificantes los vallados.

Se resuelven las preguntas y un destello alumbra mi tristeza
extinguiendo lo inservible, lo que no existe en realidad.

La vida era eso.
Saber marcharse y volver siempre a lo que has sido.
Entregarse siempre y perdonarse por la entrega. Pedir perdón. Llamar al amor.
Y que respondan. Que respondan. 







miércoles, 2 de octubre de 2013

Todo se comprende.

 
“Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco..”
Jaime Gil de Biedma.
 
 
El silencio, la cama desordenada,
la mañana abriéndose de cuajo en unos ojos que conocen el dolor.
Besarse en el vacío de las  horas más tardías,
buscarse en los supuestos y ser más animales que cualquiera.
Ellas paren hijos, ellos miran a otras hembras.
A veces se dedican al amor, a saldar sus cuentas,
a ceñir espacios infinitos en la forma de sus cuerpos.
Y en medio de todo esto estamos nosotros,
donde una soledad extraña recoge los fragmentos
de ti y de mí, de lo que pudimos ser alguna vez.
Si estamos tristes y nos alejamos,
si buscamos fechas en el cuerpo que nos abre,
si pasan los años y tú vas cerrando la puerta, no temas.
Todo se comprende.
Todo se deja morir de tanta, tanta vida.
Y siendo el mismo interrogante ambos, quietos en el margen,
nos dejamos partir el corazón por cualquiera,
creemos merecer esta suerte torcida
de que nos quieran poco y a destiempo.
Amor, nunca estamos para nadie y yo me veo en ti cerrando puertas,
respirando en las palabras, sucia belleza de ese olvido
que nunca llega sin embargo.  
 
 
 
 

jueves, 26 de septiembre de 2013

El camino del humo



Las estrellas, las últimas luces,
las estelas de los coches sobre un pavimento sucio y oscuro.


El silencio que impregna el camino, las manos que apartan el viento.

 
La presencia dentro de mí cuerpo, la respuesta que estaba buscando:
latente y húmeda.


Tu manera de trazar bonitos márgenes donde yo permanecí
a la espera de nada, mordiendo el vacío.


Pero estoy lista para irme, cariño.


He llorado lo mismo todo el tiempo y he caído en las mismas aguas
donde caen mis iguales, partículas de dolor,
la cáscara del frío, mi desesperanza asfixiándose.


Las calles me alejan cada vez más de lo irreal de tus ojos
y  voy acercándome a mi centro, oscuro todavía.

 
Estoy lista para quererte, cariño,
desde mi espacio y mi memoria donde ya no necesito
ni tus respuestas ni la noche que tembló para nosotros.


Este es el camino del humo.

 
Quizá el lado salvaje y oculto que busqué naciendo
y que sólo se encuentra muriéndose un poco día a día, beso a beso.

 

La mañana surge entre tejados y cables de luz,
el mundo brilla para nosotros con su canción más triste.


Se agotó el veneno, mi vida.
A mi me nombra la mañana azul y me entrelazo a ese futuro
donde ya no estás para necesitarte.  
 
 
 

 

miércoles, 7 de agosto de 2013

1.


Con nueve años yo iba con mis ojeras malvas y mi nariz rota allí donde se oculta lo flagrante. No eran las faldas de la madre, despuntadas y etéreas, ni tampoco las sienes plateadas de la abuela donde se libraban millones de recuerdos armados. No era el sexto piso en una concurrida avenida donde el sol y el viento parecían más salvajes, más crueles. Ni tan siquiera eran los gatos que veía en los tejados de enfrente, tranquilos y enfermos en su mayoría.

Yo rebuscaba en la tragedia, sí. Pedazos de algo que se pareciera a la alegría, pero tan sólo encontraba una soledad devastadora que nos iba apartando de los senos y de las victorias.

Amar delicadamente sólo por salvarse. Eso hice, y empeñarme. Por eso hoy todavía no termino de venderme y llevo mis ojeras malvas al peligro de los cuerpos. Los que me dan la ruina y me levantan luego, que de eso ya he aprendido. Tan sólo me pregunto porque se arrastran los destinos, como animales muertos, por los suelos de la infancia.

Y por qué contra eso, tampoco hacemos nada.