No habría de querer la magia ni la causa perdida de su corazón
velado. Debería cerrar la noche a portazos y subir montañas de silencio. Pero
el asunto del cuerpo se vuelve hoguera y grito sus manos sin quererlo, me duele
la piel allá donde no queda nadie desmenuzando estrellas. Soy la apretada
canción de la nostalgia. Vivo intensamente en las habitaciones heridas, en este
ceñido espacio que hay entre mi amor y su espalda.
lunes, 10 de marzo de 2014
miércoles, 5 de marzo de 2014
Lapso
La incógnita brilla en mis pupilas fijas en tu cuerpo:
eres pálido contra el fondo de la noche, casi etéreo en sus
oscuras fauces marinas.
Recorro los trazos que te perfilan buscando puertas,
buscando templar esta nieve que me envuelve hasta que tú te
marchas de ti mismo.
Y vienes hasta mí, y ya tu
pecho surca este oleaje que soy:
convertida en el latido del agua te recibo, renacemos juntos entre
ovillos de silencio.
Ya no sé si te fuiste, si estás aquí, si somos alguien.
Estoy arrancando las estrellas con mis manos laceradas por la
espera,
mientras tú, lácteo y desprendido de la aurora, alimentas los
oráculos.
Bajan los ríos por nuestros cuerpos ahora libres
hasta el centro universal de la palabra que nos abre los caminos:
de ti y de mí nada queda para el amor excepto su instante.
jueves, 27 de febrero de 2014
La noche india
Aquella pared, los enseres viejos, la mirada en el fuego.
Fuego de hogueras encendidas en los llanos,
relinchos suaves al viento, olor a tierra húmeda.
Aquellos ojos animales, su hermoso acecho.
El tacto invisible del deseo resbalando por mi espalda.
Casiopea en los labios que temblaron pronunciándote.
Aquella noche de tambores, de sangre, de ofrendas.
Nuestro dolor estaba junto, estábamos erradicando los desiertos.
Y todo ha regresado de repente a mi olvidado sueño:
ya tengo el corazón a punto de saltar el precipicio.
sábado, 22 de febrero de 2014
Mystic dream
“Cuentan que la Bella
Durmiente
nunca despertó de su sueño”
-Leopoldo María Panero-.
El altar en las alturas del silencio, las calles de la palma de mi
mano. Un pie desnudo que se posa en el océano. Los ancestros me acompañan,
también se suben a los árboles. Hay un padre que desciende, que no puede
comprender el movimiento de los astros. Yo siento que los peces, a mi lado,
también recorren los abismos. Y luego, azoteas azules donde los perros ladran
al viento, donde digo en un susurro “no
te salgas de tu sitio”. Me recreo en este laberinto de la noche, me atañe
la extraña luz del subconsciente. Pertenezco a la abstracción de los bosques, a
la mirada de los pájaros. Creo en este instinto lunar, en el símbolo intangible
de mi sangre. Flores negras pulverizándose en mis ojos son los sueños trayéndome
el futuro.
viernes, 14 de febrero de 2014
“Todo el mundo es confuso, como voces en la noche”
“Todo el mundo es confuso, como voces en la noche”
Pessoa
La melancolía temprana de las calles. A mi paso va creciendo la
luz en las aceras. Voy pensando en tus párpados, voy desgranando los recuerdos.
Un perro ladra libre. Todavía quedan algunas estrellas, amor. Todavía podría
sentarme a tu lado a tramar imposibles. Se celebra algo en los escaparates y no
lo entiendo. Mis manos acarician el viento, mis manos apartando estos
vacíos. ¿Qué estarás haciendo ahora?, me preguntan los árboles. Yo no sé
qué responder ni qué hacer con la ternura de tu sombra. Una desbandada irrumpe en cada esquina donde
te besaría ahora. No lo llames tristeza. Estamos solos y desnudos cuando amamos.
Solos y desnudos. Pero vivos.
Fotografía de Aneta Ivanova
jueves, 6 de febrero de 2014
Sé que me buscaste
“Sé que me buscaste”
Rosana
Acquaroni
Porque de pronto hay un niño detrás de tus párpados que se esconde
en la palabra y abre los bosques que tengo silenciados de tormenta. Tanta luz
debería prohibirse en los labios de quién niega lo eterno y contradice a los
océanos. Así, de repente, besábamos puños, recorríamos las espaldas de la
noche. Y no existía el miedo. Y todo inauguraba amaneceres en el cuerpo
conmovido del deseo. Qué estamos buscando ahora, me pregunta el tacto invisible
de tu sombra. Qué me abraza en estas noches que tampoco eres tú.
domingo, 2 de febrero de 2014
Precipicios
La palabra. El cuchillo que nos
abre. El signo ancestral que tampoco dice quiénes somos sin embargo. Las
mujeres cuelgan de los árboles. Yo soy una cueva. Me están hablando las
montañas, me reclama el viento y estos días los tambores suenan siempre por
encima de la lógica. Soy aquello que me concierne. El futuro tiene que dejar
atrás el hambre. El hombre. La sangrienta creencia que nos sepulta y nos aleja.
Yo soy el círculo. Viene hasta mí aquello que está solo y desnudo, aquello que
es cierto. Caigo. Algo está ocurriendo. Nunca retrocedo ante mis propios
precipicios.
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