martes, 21 de octubre de 2014

Yo parezco un silencio


La luz biliosa de las calles,

uniforme como un mal que extiende sus aguas,

invade la noche temprana; la noche y su grito.


Yo parezco un silencio.


Parezco una ausencia cuando camino sin rumbo,

cuando regreso a cualquier lugar viciado,

esperando encontrar, qué se yo, azar y desconcierto.


Como si detrás de una esquina amaneciera

un futuro soñado,

como si las flores brotaran de golpe

de las alcantarillas,

como si alguien estuviera esperándome

detrás de cada excusa.


Pero una letanía arcaica y nauseabunda

me aparta de todo lo que es para otros, pienso.


Y pienso a menudo que la ciudad me estrangula

y que convertimos el tiempo en un arma

para herirnos, para hacernos daño a nosotros mismos.


Cuál es el propósito.

Dónde responderá el amor.

Cuándo callará el enemigo, me pregunto.


Yo parezco un silencio,

una pequeña partícula en esta urbe tan triste

que encierra dentro de su oscuro corazón

todas mis palabras.


martes, 23 de septiembre de 2014

La brecha.


El idioma de los astros,

sus presunciones, mi enajenación.

Un nuevo otoño acecha tras la rabia

y la tristeza nos escupe en la cara,

temprano, con el primer frío,

con los muchachos sentados en los bancos

fumando porros, besando la nada.

He caminado tantas veces

por ese peligro silencioso, por ese cable

de cordura frágil,

por esa brecha.

He reinventado tantos nombres,

tantas vidas en la misma,

he soñado tanto con ser otra, otro, todos,

que ya no puedo distinguirme

si no es despedazándome en el verso.  

Breve consuelo, ojos de perro,

parejas copulando de veras,

saber, saber que el mundo tiembla,

convulsiona de vez en cuando.

Y creer en eso, brevemente,

es un alivio cotidiano, como si algo hermoso

fuera a pasarnos de pronto,

algo hermoso, un cambio drástico,

un amor, un morirse al fin y al cabo.

 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Septiembre


Morir, discernir la noche, romperse la mirada.

La sensación pendular del corazón,

el movimiento de la sangre y del vino,

mi cabeza entre las manos del monstruo,

el beso largo y triste después,

como un paisaje de lluvia,

calándonos por dentro.

Soplar en las heridas de otros,

curar las camas y las mudanzas.

Tanto para qué, para qué,

te pregunto ebria de caos,

si mañana lo invadirás todo de silencio

y de paisaje invertidos.

miércoles, 30 de julio de 2014

Algún día



Este silencio séptico.
El valle y luego la cumbre y luego el averno y los cascabeles del diablo en tu ventana.
Diosas frenéticas del pensamiento, este sabor de Sabbat, inaugural canción del invierno.
Este asunto turbio de los cuerpos que se usan, este manoseo sin palabra,
este ir y venir de las fiebres en los aleros, esta juventud, este desperdicio.

Me pregunto cuándo, en qué momento la mirada se vuelve herida.
El amor en cuarentena, los campos arrasados, la soledad que se alza hermosa entre las ruinas.

Algún día estaremos  ya muy lejos y no tendremos tanta hambre,
no seremos tan feroces, el deseo no abrirá esta puerta prohibida ni la siguiente.
Algún día, una extraña paz visitará las tumbas del pasado.

Algún día no seremos más esa niebla en el pecho,
un silencio inhabitable,
los ataúdes de lo ilusorio.


















Fotografía: Jessica Tremp

lunes, 14 de julio de 2014

Sombras



Los campos de maíz, la pulsión olvidada,
el viento arrastrando mi memoria.

Mis años, una estatua de sal en la orilla,
un pájaro sobre la nieve, un discurso apagado.

Desvaneciéndose en la noche la soledad,
el saberme sin norte, sin estrella,
sin fuego ni relumbre.

La existencia se adhiere al corazón
del que observa su dolor en la distancia.

He venido a caer en estas sombras
para acordarme de cuanto he sido,
de todo cuanto amé.

Se trasciende en el dolor,
me significo en un vacío necesario.

Volveré cuando haya muerto. 


viernes, 4 de julio de 2014


The end


Pantallas en blanco en negro.
Los créditos vacíos.
Los teléfonos sólo murmuran el eco del verano.
Acaricia mis sienes la brisa de la noche,
todavía te pienso
y la orquesta del corazón me mira atenta
esperando el siguiente compás.
Pero yo sólo leo libros,
miro los árboles, los lagos,
me dejo abrazar por mis fantasmas.
The end en las esquinas
ya sin nosotros derramando espejismos.
Todo es tan real, tan definitivo...
Hemos acabado con otro sueño.
Los cines se vacían.
La ausencia arde sobre el asfalto,
las tardes compactan su nada.
Somos un exilio constante.
Ya podemos caminar libres
sobre nuestros cristales rotos.